Nuestra metodología de trabajo es fundamental porque asegura la calidad, la seguridad y la eficiencia de cada intervención, protegiendo tanto el inmueble como la inversión de la comunidad.
Inspección inicial del edificio.
Visita técnica para identificar visualmente síntomas de deterioro (grietas, humedades).
Diagnóstico técnico y propuesta de solución.
Análisis de patologías y definición de la solución técnica más adecuada y materiales a usar.
Presupuesto transparente y detallado.
Propuesta económica desglosada por partidas y con costes claros.
Planificación y coordinación con la comunidad.
Establecimiento de un calendario de trabajo y comunicación para minimizar molestias.
Ejecución segura, con personal cualificado y protección activa del entorno.
Realización de la obra priorizando la seguridad, la calidad y la protección del inmueble y el entorno.
Revisión final y entrega.
Verificación del cumplimiento del proyecto y entrega formal de la obra al cliente.
Garantía y mantenimiento opcional.
Garantía legal sobre los trabajos realizados y oferta de servicio de mantenimiento preventivo.
